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5 beneficios de establecer un horario de comida a los perros

Los perros son animales de costumbres, al igual que los humanos. 5 beneficios de establecer un horario de comida a los perros.
Beneficios de establecer un horario de comida para tu perro

Estos simpáticos peludos son sin duda un motivo de alegrías y anécdotas en nuestro hogar. En el momento en el que decides tener un perro en casa, sabes que tu vida ya no va a volver a ser la misma: vas a estar acompañado constantemente por alguien que va a confiar ciegamente en ti, hagas lo que hagas. 

Esto es precioso y, sin embargo, también lleva una alta carga de responsabilidades que muchas veces no se toman en serio, o simplemente se pasan por alto. Y es que los perros son animales muy excitables, estresables y volubles. ¿Conocéis esa expresión que dice “los perros se parecen a sus dueños”? Tiene mucha más razón de la que os podáis imaginar. 

Los perros son animales de costumbres, al igual que los humanos. Se rigen por unas normas, unos horarios y deben adaptarse a nuestro estilo de vida, ¡no al revés! Esto incluye sus horas de paseo, horas de dormir y, por supuesto, horas de comer.

¿Por qué es importante que un perro tenga un horario para todo? Porque, en ese sentido, son como nosotros. Cuando establecemos cierto ritmo de vida y ciertos hábitos diarios (ir a trabajar, comer a las 2, cenar a las 8, ejercicio, etc.) nos sentimos cómodos, en orden y confort. A los peludos les pasa lo mismo: si tienen unos horarios para cada actividad, se sienten más tranquilos y menos confusos, lo que a la larga te evitará muchos disgustos por el mal comportamiento de tu mascota. 

De hecho, en Superpet queremos recalcar la importancia de que nuestro perro tenga unos horarios de comidas. ¡Sí, de comidas! Al igual que las personas, si estos peludos se acostumbran a comer solo a unas determinadas horas, tendrán múltiples beneficios para su salud tanto física como psicológica

¿Quieres saber cuáles son? Aquí te dejamos 5 beneficios de establecer un horario de comida a los perros. Ya no necesitarás justificar nunca más que tu peludo y tú comáis a la misma hora.

¡Comenzamos!

1.- Evitarás que engorden indebidamente


El hecho de que tu mascota solo coma a las horas que tú decidas evitará en gran medida que coja peso. Como ya hemos dicho, esta misma costumbre humana se traslada también al ámbito canino: si no picas entre horas, no engordarás

Los perros, además, son especialmente vulnerables a la máxima “esfuerzo – recompensa”. Si tienes la costumbre de asaltar la nevera entre horas, tu perro sentirá la necesidad de acompañarte a la nevera a ver si tiene suerte y puede gorronearte un cachito de dulce. Empezarán a sentarse, tumbarse, mover la cola excitados e incluso gimotear, muy relacionado con los gestos que le hayas enseñado siendo cachorro. 

¿Cómo podemos evitar esto?

Para empezar: no tengas el comedero lleno permanentemente. Esto le dirá al perro que podrá picar cuando desee y cuando vea que sus intentos de conseguir comida rica por tu parte son inútiles, buscará su comedero y empezará a comer compulsivamente. 

Llénale el comedero únicamente cuando sea la hora de la comida y quítaselo cuando esta hora termine. Así, cuando vea que tiene comida solo a determinadas horas, se acostumbrará y se adaptará a comer cuando le toca (lo cual tendrá muchas ventajas a la hora de sacarlo a pasear, como veremos a continuación). 

PD: mira esto como una oportunidad para que tú también controles tus impulsos de comida. Entre los dos podréis declararle la guerra a los kilos de más.

2.- No te pedirán salir a la calle a horas intempestivas


Esos lloros a las cinco de la mañana… esa carita de pena porque quieren salir a dar una vuelta y acabas de conciliar el sueño…

A todos nos ha pasado que nuestro peludo ha decidido que, en vez de disfrutar un sueño reparador, es más divertido dar una vuelta de madrugada a dos grados bajo cero. Y, por supuesto, no se va a rendir hasta conseguirlo (pueden llegar a ser muy convincentes con esos ojitos que solo ellos saben poner).

La realidad es que este tipo de situaciones se dan muy a menudo simplemente por un error de cálculo. Ten en cuenta que un perro tiene que salir a hacer sus necesidades aproximadamente entre los 30 y los 60 minutos después de haber comido. Este dato te será de gran utilidad a la hora de calcular la hora de la comida y la hora del paseo. Volvemos a repetir: tu compañero debe adaptarse a ti y no al revés. Si sabes que tienes que currar en un turno de tarde, déjale la comida en el comedero con tiempo suficiente para que pueda comer y salir a hacer sus necesidades antes de que tengas que irte a trabajar. 

La misma situación se da por la noche: calcula más o menos cuando le das de cenar y así, antes de dormir, ya tendréis todos los deberes hechos y los dos podréis dormir plácidamente sin sobresaltos.

3.- Controlarás mejor las cantidades que ingieren


Esto está muy relacionado con el primer punto. Ya hemos comentado lo que ocurre cuando picas entre horas: que probablemente tu perro te siga para ver si puede picar él también. Si resistes la tentación de darle un pedacito de tu galleta, se irá a su comedero lleno para saciar su ansiedad. 

¡Error! El hecho de que tenga el comedero lleno disponible fuera de sus horas de comer hará que para ti sea mucho más difícil controlar las cantidades de comida que ingiere tu perro diariamente. Empezará a engordar (sobre todo si no tiene mucha actividad física) y podría tener otros problemas de salud derivados de esto: gastritis, diarreas, anemias… y un largo etc. 

Lo mejor para esto: el comedero tiene que estar fuera de su alcance cuando la hora de comer haya terminado. 

¡No te preocupes! Tu perro no se va a quedar con hambre. En este sentido, tu veterinario te habrá dado recomendaciones sobre qué cantidades y proporciones debe comer tu mascota según su raza y tamaño, además de las características del pienso que deben comer. Esto te será de gran ayuda para calcular cómo dividirle las proporciones de comida a tu peludo

Por regla general, los cachorros suelen necesitar pequeñas raciones de comida aproximadamente tres veces al día. Sin embargo, cuando ya alcanzan la edad adulta (entre los 10 y los 14 meses de edad), disminuye la frecuencia en dos porciones, o incluso una. 

4.- Serán mucho más disciplinados


Horarios de comida para tu perro. superpet.club

La constancia siempre tiene sus frutos. Sigamos con el ejemplo de picar entre horas: nos vamos al cajón, cogemos una galleta, nuestro peludo nos pone ojitos y no podemos resistirnos. Le damos un cacho de nuestro manjar. Esta situación, lejos de ser un hecho aislado, se convierte en algo constante. Nuestro peludo sabe que siempre le vamos a dar de comer. 

Lo malo viene cuando traemos invitados a casa. Nuestro perro está acostumbrado a que le demos de picar siempre, así que pedirá comida constantemente a nuestros amigos. Hay quien estará encantado, pero también puede darse la situación de que haya algún alérgico en la casa que no pueda tocar al perro. 

Por tanto, no solo tenemos el problema de que no controlaremos bien lo que come nuestro perro, sino que también su comportamiento puede ser incómodo para la gente que hemos invitado a nuestra casa. Esto a la larga provocará que castigues a tu perro encerrándolo en alguna habitación y este no comprenderá el motivo. Lo repetirá una y otra vez y te llevarás más de un disgusto. 

Seguro que esta situación te es familiar, bien porque la hayas vivido con tu perro o bien porque lo has visto en otras casas. Para esto, la solución es realmente bien simple: ¡resiste la tentación de darle de comer! Si no eres constante con esta máxima, tu perro se sentirá confuso, incomodará a tus invitados y podría tener problemas de salud porque alguien le haya dado comida que no debe (chocolate o queso, por ejemplo). 

Tu perro tiene que acostumbrarse a que solo debe comer a determinadas horas, es decir (una vez más): debe adaptarse a ti. Verás como siendo disciplinado y constante, evitarás situaciones de estrés e incomodidad. Podrás evitar castigar a tu perro inútilmente con tan solo este pequeño gesto.

5.- Utiliza las golosinas sabiamente


El hecho de que queramos controlar lo que come nuestro perro al milímetro no quiere decir que de vez en cuando no le podamos dar algún capricho. ¡A nosotros también nos apetece un dulce de vez en cuando!

Nuestros peludos son especialmente sensibles a los premios. ¿Recordáis la máxima que hemos mencionado antes sobre “esfuerzo – recompensa”? Aquí es donde entran las golosinas. 

La labor de educar a nuestro perro requiere un tiempo y un esfuerzo que no todos están dispuestos a dedicarle, pero los resultados son infinitamente más gratificantes cuando vemos cómo nuestro peludo responde con educación y disciplina a lo que le decimos. Si estás enseñándole a dar la pata, a hacer sus necesidades en el sitio correcto o a sentarse, ¡premialo con una golosina! Nuestra mascota se pondrá muy contenta e irá asimilando todo lo que le enseñes gracias a este gesto. 

Eso sí, hay que tener cuidado de no caer en la tentación de darle únicamente golosinas por todo lo que hace bien, podemos echar a perder todos nuestros esfuerzos de cuidar la salud de nuestro perro. 

No te olvides nunca de esto: el mejor premio que le puedes dar a tu perro es tu cariño. Aunque sean animales muy golosos y prácticamente insaciables, las caricias y el amor de su amo es todo lo que necesitan y lo que anhelan en este mundo. Combina las golosinas con un gran abrazo canino y tendrás un perro disciplinado, saludable y feliz

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